Salmo 17
Guárdame como a la niña de Tus ojos
תהילים 17
El Salmo 17 lleva el encabezado «Tefilá leDavid», plegaria de David, título que solo aparece en unos pocos salmos. David pide ser juzgado por Hashem mismo y afirma que su plegaria no sale de labios engañosos: su corazón ya fue probado de noche y examinado como se examina el metal.
El centro del salmo son dos imágenes de protección que se volvieron parte del lenguaje de la plegaria judía: «guárdame como a la niña de Tus ojos» y «escóndeme a la sombra de Tus alas». Frente a ellas se describe a los perseguidores, comparados con un león al acecho. El versículo final contrapone a quienes reciben su porción en esta vida con quien aspira a contemplar el rostro divino y saciarse al despertar.
1
תְּפִלָּה לְדָוִד שִׁמְעָה יְהוָה צֶדֶק הַקְשִׁיבָה רִנָּתִי הַאֲזִינָה תְפִלָּתִי בְּלֹא שִׂפְתֵי מִרְמָה׃
Tefilá leDavid, shimá Adonai tzédek, hakshiva rinatí, haazina tefilatí belo siftéi mirmá.
Plegaria de David. Escucha, Hashem, la justicia; atiende mi clamor, presta oído a mi oración, que no sale de labios engañosos.
2
מִלְּפָנֶיךָ מִשְׁפָּטִי יֵצֵא עֵינֶיךָ תֶּחֱזֶינָה מֵישָׁרִים׃
Milefanéja mishpatí yetzé, enéja tejezena mesharim.
De delante de Ti salga mi sentencia; Tus ojos vean con rectitud.
3
בָּחַנְתָּ לִבִּי פָּקַדְתָּ לַּיְלָה צְרַפְתַּנִי בַל־תִּמְצָא זַמֹּתִי בַּל־יַעֲבָר־פִּי׃
Bajanta libí pakadta láila, tzeraftani bal timtzá, zamotí bal yaavor pi.
Has probado mi corazón, me has visitado de noche, me has refinado y no has hallado nada; he resuelto que mi boca no transgreda.
4
לִפְעֻלּוֹת אָדָם בִּדְבַר שְׂפָתֶיךָ אֲנִי שָׁמַרְתִּי אָרְחוֹת פָּרִיץ׃
Lifulot adam bidvar sefatéja, aní shamartí orjot paritz.
En cuanto a las obras del hombre, por la palabra de Tus labios yo me he guardado de las sendas del violento.
5
תָּמֹךְ אֲשֻׁרַי בְּמַעְגְּלוֹתֶיךָ בַּל־נָמוֹטּוּ פְעָמָי׃
Tamoj ashurai bemaguelotéja, bal namotu feamai.
Sostén mis pasos en Tus senderos, para que no resbalen mis pies.
6
אֲנִי־קְרָאתִיךָ כִי־תַעֲנֵנִי אֵל הַט־אָזְנְךָ לִי שְׁמַע אִמְרָתִי׃
Aní keratíja ji taaneni El, hat oznejá li shemá imratí.
Yo Te he invocado, porque Tú me respondes, Di-s; inclina Tu oído hacia mí, escucha mi palabra.
7
הַפְלֵה חֲסָדֶיךָ מוֹשִׁיעַ חוֹסִים מִמִּתְקוֹמְמִים בִּימִינֶךָ׃
Haflé jasadéja moshía josim, mimitkomemim biminéja.
Distingue Tus bondades, Tú que salvas con Tu diestra a los que en Ti se refugian de quienes se levantan contra ellos.
8
שָׁמְרֵנִי כְּאִישׁוֹן בַּת־עָיִן בְּצֵל כְּנָפֶיךָ תַּסְתִּירֵנִי׃
Shomreni keishón bat áyin, betzel kenaféja tastireni.
Guárdame como a la niña de Tus ojos; escóndeme a la sombra de Tus alas,
9
מִפְּנֵי רְשָׁעִים זוּ שַׁדּוּנִי אֹיְבַי בְּנֶפֶשׁ יַקִּיפוּ עָלָי׃
Mipené reshaim zu shaduni, oyevai benéfesh yakifu alai.
de los malvados que me despojan, de mis enemigos mortales que me rodean.
10
חֶלְבָּמוֹ סָּגְרוּ פִּימוֹ דִּבְּרוּ בְגֵאוּת׃
Jelbamo sagru, pimo dibrú vegueut.
Han cerrado su corazón con grasa; con su boca hablan con soberbia.
11
אַשֻּׁרֵינוּ עַתָּה סְבָבוּנוּ עֵינֵיהֶם יָשִׁיתוּ לִנְטוֹת בָּאָרֶץ׃
Ashurenu atá sevavunu, enehem yashitu lintot baáretz.
En nuestros pasos ahora nos han rodeado; fijan sus ojos para derribarnos a tierra.
12
דִּמְיֹנוֹ כְּאַרְיֵה יִכְסוֹף לִטְרוֹף וְכִכְפִיר יֹשֵׁב בְּמִסְתָּרִים׃
Dimyonó kearyé yijsof litrof, vejijfir yoshev bemistarim.
Su semejanza es la de un león ávido de despedazar, y la de un leoncillo que acecha en escondites.
13
קוּמָה יְהוָה קַדְּמָה פָנָיו הַכְרִיעֵהוּ פַּלְּטָה נַפְשִׁי מֵרָשָׁע חַרְבֶּךָ׃
Kuma Adonai kadmá fanav hajriehu, paletá nafshí merashá jarbéja.
Levántate, Hashem, sal a su encuentro, humíllalo; libra mi alma del malvado con Tu espada,
14
מִמְתִים יָדְךָ יְהוָה מִמְתִים מֵחֶלֶד חֶלְקָם בַּחַיִּים וּצְפוּנְךָ תְּמַלֵּא בִטְנָם יִשְׂבְּעוּ בָנִים וְהִנִּיחוּ יִתְרָם לְעוֹלְלֵיהֶם׃
Mimtim yadejá Adonai mimtim mejéled jelkam bajayim, utzfunejá temalé vitnam, yisbeú vanim, vehinijú yitram leoleléhem.
de los hombres, con Tu mano, Hashem; de los hombres de este mundo, cuya porción está en esta vida. Con Tu tesoro llenas su vientre; se sacian de hijos y dejan su sobrante a sus pequeños.
15
אֲנִי בְּצֶדֶק אֶחֱזֶה פָנֶיךָ אֶשְׂבְּעָה בְהָקִיץ תְּמוּנָתֶךָ׃
Aní betzédek ejezé fanéja, esbeá vehakitz temunatéja.
Yo, en justicia, contemplaré Tu rostro; me saciaré al despertar con Tu imagen.
Preguntas frecuentes
¿De qué habla el Salmo 17?
El Salmo 17 es una plegaria de David que pide ser juzgado directamente por Hashem, con la confianza de quien sabe que su corazón ya fue examinado y no se halló falsedad en él. Describe a enemigos que lo rodean y lo acechan como un león, y pide protección con dos imágenes célebres: ser guardado como la niña del ojo y ser escondido bajo la sombra de las alas divinas. Concluye contrastando a quienes se conforman con su porción en este mundo con quien aspira a contemplar el rostro de Hashem.
¿Qué significa «guárdame como a la niña de Tus ojos»?
La expresión hebrea «ishón bat áyin» designa la pupila, la parte más delicada y mejor protegida del cuerpo, que el organismo defiende por reflejo. Pedir ser guardado así es pedir una protección inmediata, instintiva y absoluta. La frase pasó del Salmo 17 al lenguaje habitual de la plegaria judía y aparece en varias súplicas.
¿Por qué el Salmo 17 se llama «Tefilá leDavid»?
Porque su encabezado usa la palabra «tefilá», plegaria, en lugar de los términos musicales más frecuentes como «mizmor» o «lamnatzéaj». Solo unos pocos salmos llevan ese título, y los comentaristas ven en él una indicación de que el capítulo es una súplica directa más que un canto para el servicio del Templo. El contenido lo confirma: casi todo el salmo está formulado como pedido en segunda persona.