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Salmo 146

No confíen en los príncipes

תהילים 146

El Salmo 146 (Tehilim 146) abre la serie de los cinco salmos finales del libro, del 146 al 150, que empiezan y terminan con Halelu-Kah y que se recitan enteros todos los días en Pesukei DeZimrá, la sección de alabanzas de la oración de la mañana.

Su tema es el contraste entre dos apoyos. El versículo 3 advierte que no hay que confiar en los príncipes ni en ningún ser humano, porque cuando su espíritu sale, ese mismo día se deshacen sus planes. Frente a eso, el versículo 5 declara feliz a quien tiene por ayuda al Di-s de Yaakov.

La segunda mitad enumera lo que Hashem hace por los que nadie atiende: los oprimidos, los hambrientos, los presos, los ciegos, los encorvados, el extranjero, el huérfano y la viuda. Es una lista de a quiénes mira la Providencia.

Cuándo se dice: Todos los días, en Pesukei DeZimrá

1
הַלְלוּ־יָהּ הַלְלִי נַפְשִׁי אֶת־יְהוָה׃
Haleluyah. Halelí nafshí et Adonai.
Halelu-Kah. Alaba, alma mía, a Hashem.
2
אֲהַלְלָה יְהוָה בְּחַיָּי אֲזַמְּרָה לֵאלֹהַי בְּעוֹדִי׃
Ahalelá Adonai bejayai, azamrá lElohai beodí.
Alabaré a Hashem mientras viva; cantaré a mi Di-s mientras exista.
3
אַל־תִּבְטְחוּ בִנְדִיבִים בְּבֶן־אָדָם שֶׁאֵין לוֹ תְשׁוּעָה׃
Al tivtejú vindivim, beven adam sheén lo teshuá.
No confíen en los príncipes, en un hijo de hombre que no tiene salvación.
4
תֵּצֵא רוּחוֹ יָשֻׁב לְאַדְמָתוֹ בַּיּוֹם הַהוּא אָבְדוּ עֶשְׁתֹּנֹתָיו׃
Tetzé rujó yashuv leadmató, bayom hahú avedú eshtonotav.
Sale su espíritu, vuelve a su tierra; en ese mismo día se pierden sus planes.
5
אַשְׁרֵי שֶׁאֵל יַעֲקֹב בְּעֶזְרוֹ שִׂבְרוֹ עַל־יְהוָה אֱלֹהָיו׃
Ashré sheEl Yaakov beezró, sivró al Adonai Elohav.
Feliz aquel cuya ayuda es el Di-s de Yaakov, cuya esperanza está en Hashem, su Di-s;
6
עֹשֶׂה שָׁמַיִם וָאָרֶץ אֶת־הַיָּם וְאֶת־כָּל־אֲשֶׁר־בָּם הַשֹּׁמֵר אֱמֶת לְעוֹלָם׃
Osé shamáyim vaáretz, et hayam veet kol asher bam, hashomer emet leolam.
el que hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; el que guarda la verdad para siempre;
7
עֹשֶׂה מִשְׁפָּט לָעֲשׁוּקִים נֹתֵן לֶחֶם לָרְעֵבִים יְהוָה מַתִּיר אֲסוּרִים׃
Osé mishpat laashukim, notén léjem lareevim, Adonai matir asurim.
el que hace justicia a los oprimidos, el que da pan a los hambrientos. Hashem libera a los prisioneros.
8
יְהוָה פֹּקֵחַ עִוְרִים יְהוָה זֹקֵף כְּפוּפִים יְהוָה אֹהֵב צַדִּיקִים׃
Adonai pokéaj ivrim, Adonai zokef kefufim, Adonai ohev tzadikim.
Hashem abre los ojos de los ciegos, Hashem endereza a los encorvados, Hashem ama a los tzadikim.
9
יְהוָה שֹׁמֵר אֶת־גֵּרִים יָתוֹם וְאַלְמָנָה יְעוֹדֵד וְדֶרֶךְ רְשָׁעִים יְעַוֵּת׃
Adonai shomer et guerim, yatom vealmaná yeoded, vedérej reshaím yeavet.
Hashem guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y tuerce el camino de los malvados.
10
יִמְלֹךְ יְהוָה לְעוֹלָם אֱלֹהַיִךְ צִיּוֹן לְדֹר וָדֹר הַלְלוּ־יָהּ׃
Yimloj Adonai leolam, Eloháij Tzión ledor vador, Haleluyah.
Reinará Hashem para siempre; tu Di-s, Tzión, por generación y generación. Halelu-Kah.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se dice el Salmo 146?
El Salmo 146 se recita todos los días en Pesukei DeZimrá, la sección de alabanzas de la oración de la mañana. Forma parte del grupo de los cinco últimos salmos del libro, del 146 al 150, que se dicen los cinco cada día, uno tras otro. Todos comienzan y terminan con Halelu-Kah.
¿Qué significa «no confíen en los príncipes» en el Salmo 146?
El versículo 3 advierte que no hay que depositar la confianza última en gobernantes ni en ningún ser humano, porque su poder termina con su vida: cuando sale su espíritu, ese mismo día se deshacen todos sus planes. No es una prohibición de trabajar con personas ni de respetar a las autoridades, sino una advertencia sobre dónde se pone la esperanza de fondo. El versículo 5 da la alternativa: feliz quien tiene por ayuda al Di-s de Yaakov.
¿Por qué el Salmo 146 nombra al huérfano, la viuda y el extranjero?
Porque el salmo describe a Hashem por sus actos hacia quienes carecen de protección social: los oprimidos, los hambrientos, los presos, los ciegos, los encorvados, el extranjero, el huérfano y la viuda. Es la misma lista de personas vulnerables que la Torá protege con leyes específicas. El salmo presenta el cuidado de los desamparados como una expresión directa del reinado de Hashem.