El Salmo 134 cierra la serie de los quince Cantos de las Subidas que comenzó en el Salmo 120. Tiene solo tres versículos y funciona como un intercambio: los dos primeros son un llamado a bendecir, el tercero es la bendición que vuelve.
El llamado se dirige a los siervos de Hashem que están de pie en su Casa durante las noches, es decir, a quienes hacían la guardia nocturna en el Beit HaMikdash cuando los peregrinos ya se habían retirado. A ellos se les pide alzar las manos hacia el Santuario y bendecir.
El versículo final responde en singular: que Hashem, el que hizo los cielos y la tierra, te bendiga desde Tzión. En algunas comunidades este salmo se recita la noche de Shabat.
Cuándo se dice:
En algunas comunidades, la noche de Shabat
Que te bendiga Hashem desde Tzión, el que hizo los cielos y la tierra.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se dice el Salmo 134?
En algunas comunidades el Salmo 134 se recita la noche de Shabat, en continuidad con la costumbre de decir los Cantos de las Subidas. Además cierra la serie completa del Salmo 120 al 134, de modo que quien recita esos quince capítulos juntos termina siempre con este. Su tema nocturno lo hace especialmente apropiado para la tarde y la noche.
¿Quiénes son los que están de pie de noche en el Salmo 134?
Son los kohanim y leviim que hacían la guardia nocturna en el Beit HaMikdash, cuando el movimiento del día había cesado y quedaban solo ellos. El salmo los señala precisamente porque su servicio ocurría sin público. La bendición del versículo final es la respuesta que reciben.
¿Por qué el Salmo 134 es el último Canto de las Subidas?
Los Cantos de las Subidas son quince, del Salmo 120 al 134, y el 134 los cierra. La serie empieza con alguien lejos, en Méshej y en las tiendas de Kedar, y termina dentro de la Casa de Hashem, de noche, bendiciendo. Ese recorrido de la distancia a la presencia es lo que da forma a todo el conjunto.