El Salmo 122 (Tehilim 122) pertenece a los quince Cánticos de las Ascensiones —Salmos 120 a 134— y es el primero de la serie que lleva el nombre de David en su encabezado. Su tema es la peregrinación: la alegría de escuchar que se va a subir a la Casa de Hashem y el instante de llegar y quedarse parado dentro de los portones de la ciudad.
El versículo 3 describe a Yerushaláim como una ciudad «unida toda ella en uno», frase que los comentaristas leen como que la ciudad no solo está construida junta físicamente, sino que hermana a quienes suben a ella. Los versículos 4 y 5 explican por qué: allí subían las tribus y allí estaban los tribunales de la casa de David.
La última parte del capítulo es una oración por la paz de la ciudad, con un juego de sonidos que el hebreo hace y el español no puede reproducir: Yerushaláim, shalom y shaalú comparten raíces y ecos a lo largo de cuatro versículos seguidos.
1
שִׁיר הַמַּעֲלוֹת לְדָוִד שָׂמַחְתִּי בְּאֹמְרִים לִי בֵּית יְהוָה נֵלֵךְ׃
Shir hamaalot leDavid. Samájti beomerim li, Bet Adonai neléj.
Cántico de las ascensiones, de David. Me alegré cuando me dijeron: a la Casa de Hashem iremos.
2
עֹמְדוֹת הָיוּ רַגְלֵינוּ בִּשְׁעָרַיִךְ יְרוּשָׁלִָם׃
Omedot hayú raglenu, bisharáyij Yerushaláim.
Nuestros pies estuvieron de pie dentro de tus portones, Yerushaláim.
3
יְרוּשָׁלִַם הַבְּנוּיָה כְּעִיר שֶׁחֻבְּרָה־לָּהּ יַחְדָּו׃
Yerushaláim habenuyá keir shejubrá la yajdav.
Yerushaláim, edificada como ciudad unida toda ella en uno.
4
שֶׁשָּׁם עָלוּ שְׁבָטִים שִׁבְטֵי־יָהּ עֵדוּת לְיִשְׂרָאֵל לְהֹדוֹת לְשֵׁם יְהוָה׃
Shesham alú shevatim, shivté Yah, edut leYisrael, lehodot leshem Adonai.
Allí subieron las tribus, las tribus de Kah, testimonio para Yisrael, para agradecer al nombre de Hashem.
5
כִּי שָׁמָּה יָשְׁבוּ כִסְאוֹת לְמִשְׁפָּט כִּסְאוֹת לְבֵית דָּוִיד׃
Ki shama yashevú jisot lemishpat, kisot leVet David.
Porque allí se asentaron tronos de justicia, tronos de la casa de David.
6
שַׁאֲלוּ שְׁלוֹם יְרוּשָׁלִָם יִשְׁלָיוּ אֹהֲבָיִךְ׃
Shaalú shelom Yerushaláim, yishláyu ohaváyij.
Pidan por la paz de Yerushaláim; vivan tranquilos los que te aman.
7
יְהִי־שָׁלוֹם בְּחֵילֵךְ שַׁלְוָה בְּאַרְמְנוֹתָיִךְ׃
Yehí shalom bejelej, shalvá bearmenotáyij.
Haya paz dentro de tu muralla, sosiego dentro de tus palacios.
8
לְמַעַן אַחַי וְרֵעָי אֲדַבְּרָה־נָּא שָׁלוֹם בָּךְ׃
Lemáan ajai vereai, adabra na shalom baj.
Por amor a mis hermanos y a mis compañeros, diré ahora: paz haya en ti.
9
לְמַעַן בֵּית־יְהוָה אֱלֹהֵינוּ אֲבַקְשָׁה טוֹב לָךְ׃
Lemáan Bet Adonai Elohenu, avakshá tov laj.
Por amor a la Casa de Hashem, nuestro Di-s, buscaré tu bien.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata el Salmo 122?
El Salmo 122 describe la subida a Yerushaláim y termina pidiendo por la paz de la ciudad. Comienza con la alegría de recibir la noticia de que se va a ir a la Casa de Hashem, sigue con el momento de estar parado dentro de sus portones, y explica qué hacía única a la ciudad: allí subían las tribus y allí estaban los tribunales de la casa de David. Los últimos cuatro versículos son una oración por su paz y su tranquilidad.
¿Qué quiere decir que Yerushaláim está «unida toda ella en uno»?
El hebreo del versículo 3 dice que la ciudad fue edificada como una ciudad «que se une consigo misma». En el sentido literal describe una construcción compacta, sin partes sueltas. Los comentaristas añaden que la ciudad tenía además el efecto de unir a quienes subían a ella: tribus distintas, que el resto del año vivían en territorios separados, se encontraban allí en las tres festividades.
¿Qué significa «pidan por la paz de Yerushaláim»?
Es una instrucción dirigida a quienes leen el salmo: pedir activamente por el bienestar de la ciudad. En hebreo hay un juego de palabras que no pasa al español, porque el nombre Yerushaláim, la palabra shalom y el verbo shaalú comparten sonidos y se repiten en cuatro versículos seguidos. David cierra explicando su motivo: lo hace por sus hermanos y compañeros, y por la Casa de Hashem que está allí.