El Salmo 120 (Tehilim 120) abre la serie de quince capítulos que llevan el encabezado Shir HaMaalot, los Cánticos de las Ascensiones, que van del Salmo 120 al 134. El Talmud (Sucá 51b) relaciona ese número con los quince escalones que subían del Patio de las Mujeres al Patio de Yisrael en el Bet HaMikdash, sobre los cuales los levitas cantaban.
Es apropiado que la serie comience desde abajo: el salmista está lejos, entre gente hostil, y lo que lo aflige no son las armas sino las palabras. Pide ser librado del labio mentiroso y de la lengua engañosa, y describe el daño de esa lengua como flechas afiladas y brasas de retama, un carbón que arde por dentro mucho después de parecer apagado.
Méshej y Kedar son pueblos lejanos entre sí; el salmista los nombra juntos para decir que vive como extranjero en todas partes. El capítulo cierra con la frase que resume el conflicto: él es paz, y ellos, apenas él habla, están para la guerra.
Demasiado tiempo moró mi alma con quien odia la paz.
7
אֲנִי־שָׁלוֹם וְכִי אֲדַבֵּר הֵמָּה לַמִּלְחָמָה׃
Aní shalom, vejí adaber, hema lamiljamá.
Yo soy paz; pero cuando hablo, ellos están para la guerra.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el Salmo 120?
El Salmo 120 es la oración de alguien que sufre por causa de la calumnia y pide a Hashem ser librado de la lengua falsa. El salmista describe el daño de las palabras mentirosas con dos imágenes: flechas afiladas, que hieren de lejos, y brasas de retama, que siguen ardiendo por dentro mucho después de parecer apagadas. Termina reconociendo el desequilibrio del conflicto: él busca la paz, y sus adversarios responden con guerra.
¿Qué son los Cánticos de las Ascensiones que empiezan en el Salmo 120?
Son los quince capítulos que van del Salmo 120 al 134, cada uno encabezado por las palabras Shir HaMaalot. El Talmud, en el tratado Sucá 51b, los vincula con los quince escalones que llevaban del Patio de las Mujeres al Patio de Yisrael en el Bet HaMikdash, donde los levitas cantaban. También se los relaciona con la subida de los peregrinos a Yerushaláim en las tres festividades.
¿Dónde quedan Méshej y Kedar en el Salmo 120?
Méshej y Kedar son dos pueblos antiguos muy alejados el uno del otro: uno se asocia con el norte lejano y el otro con las tribus del desierto. El salmista los menciona juntos precisamente porque no se puede vivir en ambos a la vez; la expresión indica que se siente extranjero en cualquier lugar donde esté, rodeado de gente que no comparte su deseo de paz.