El Salmo 111 (Tehilim 111) es un acróstico alfabético construido con rigor: después de la palabra inicial Halelu-Kah, cada medio versículo empieza con la letra siguiente del alefato, de álef a tav. Los ocho primeros versículos tienen dos frases cada uno y los dos últimos tienen tres, lo que da exactamente veintidós arranques, uno por letra.
El tema es lo que Hashem hizo y sigue haciendo: obras grandes, un pacto recordado, alimento dado a quienes le temen, la heredad de las naciones entregada a su pueblo. El salmo insiste en lo que permanece —la justicia que «permanece para siempre», los preceptos «fieles», el pacto ordenado «para siempre»—.
Cierra con una de las frases más citadas del libro: «El principio de la sabiduría es el temor de Hashem». El versículo se lee en la práctica judía como resumen del salmo entero: conocer las obras es el camino, el temor reverente es el punto de partida.
1
הַלְלוּ יָהּ אוֹדֶה יְהוָה בְּכָל־לֵבָב בְּסוֹד יְשָׁרִים וְעֵדָה׃
Haleluyah. Odé Adonai bejol levav, besod yesharim veedá.
Halelu-Kah. Agradeceré a Hashem con todo el corazón, en el consejo de los rectos y en la congregación.
2
גְּדֹלִים מַעֲשֵׂי יְהוָה דְּרוּשִׁים לְכָל־חֶפְצֵיהֶם׃
Guedolim maasé Adonai, derushim lejol jeftzehem.
Grandes son las obras de Hashem, estudiadas por todos los que se deleitan en ellas.
3
הוֹד־וְהָדָר פָּעֳלוֹ וְצִדְקָתוֹ עֹמֶדֶת לָעַד׃
Hod vehadar paoló, vetzidkató omédet laad.
Gloria y esplendor es su obra, y su justicia permanece para siempre.
4
זֵכֶר עָשָׂה לְנִפְלְאֹתָיו חַנּוּן וְרַחוּם יְהוָה׃
Zéjer asá lenifleotav, janún verajum Adonai.
Un recuerdo estableció para sus maravillas; clemente y misericordioso es Hashem.
5
טֶרֶף נָתַן לִירֵאָיו יִזְכֹּר לְעוֹלָם בְּרִיתוֹ׃
Téref natán lireav, yizkor leolam britó.
Alimento dio a los que le temen; recordará para siempre su pacto.
6
כֹּחַ מַעֲשָׂיו הִגִּיד לְעַמּוֹ לָתֵת לָהֶם נַחֲלַת גּוֹיִם׃
Kóaj maasav higuid leamó, latet lahem najalat goyim.
La fuerza de sus obras declaró a su pueblo, para darles la heredad de las naciones.
7
מַעֲשֵׂי יָדָיו אֱמֶת וּמִשְׁפָּט נֶאֱמָנִים כָּל־פִּקּוּדָיו׃
Maasé yadav emet umishpat, neemanim kol pikudav.
Las obras de sus manos son verdad y justicia; fieles son todos sus preceptos.
8
סְמוּכִים לָעַד לְעוֹלָם עֲשׂוּיִם בֶּאֱמֶת וְיָשָׁר׃
Semujim laad leolam, asuyim beemet veyashar.
Sostenidos para siempre, por la eternidad, hechos con verdad y rectitud.
9
פְּדוּת שָׁלַח לְעַמּוֹ צִוָּה־לְעוֹלָם בְּרִיתוֹ קָדוֹשׁ וְנוֹרָא שְׁמוֹ׃
Pedut shalaj leamó, tzivá leolam britó, kadosh venorá shemó.
Redención envió a su pueblo, ordenó para siempre su pacto; santo y temible es su nombre.
10
רֵאשִׁית חָכְמָה יִרְאַת יְהוָה שֵׂכֶל טוֹב לְכָל־עֹשֵׂיהֶם תְּהִלָּתוֹ עֹמֶדֶת לָעַד׃
Reshit jojmá yirat Adonai, séjel tov lejol osehem, tehilató omédet laad.
El principio de la sabiduría es el temor de Hashem; buen entendimiento tienen todos los que los cumplen; su alabanza permanece para siempre.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el Salmo 111 se llama un acróstico?
Porque cada medio versículo comienza con una letra distinta del alefato hebreo, en orden, desde álef hasta tav. Los versículos 1 al 8 contienen dos frases cada uno y los versículos 9 y 10 contienen tres, lo que suma veintidós comienzos, exactamente el número de letras del alfabeto hebreo. El Salmo 112 usa la misma estructura, y por eso los dos suelen leerse juntos.
¿Qué significa «el principio de la sabiduría es el temor de Hashem»?
Significa que el temor reverente ante Hashem es el punto de partida de todo conocimiento verdadero, no su conclusión. La palabra hebrea reshit indica lo primero en orden y también lo principal en importancia. El versículo agrega que «buen entendimiento tienen todos los que los cumplen»: la comprensión no llega solo por el estudio, sino por la práctica.
¿De qué trata el Salmo 111?
El Salmo 111 es un canto de agradecimiento por las obras de Hashem en la historia de Yisrael: el alimento dado, el pacto recordado y la tierra de las naciones entregada al pueblo. Repite la idea de lo permanente: la justicia permanece, los preceptos son fieles, el pacto se ordenó para siempre. Concluye con la frase sobre el temor de Hashem como principio de la sabiduría.