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Salmo 104

Cuán numerosas son tus obras

תהילים 104

El Salmo 104 (Tehilim 104) es el gran himno de la creación del libro de los Tehilim. Comienza con las mismas palabras que el capítulo anterior, «Bendice, alma mía, a Hashem», pero en lugar de mirar hacia adentro mira hacia afuera: la luz como manto, los cielos como cortina, las nubes como carroza.

Sus treinta y cinco versículos siguen a grandes rasgos el orden de los días de la creación en Bereshit: luz, cielos y aguas, tierra seca, plantas, luminarias, criaturas del mar, animales y finalmente el hombre que sale a su trabajo hasta la tarde. Pero no es una crónica: todo está en presente, porque el salmo describe una creación que se sostiene continuamente. El versículo 29 lo dice sin rodeos: basta que Hashem oculte su rostro para que todo se turbe.

En muchas comunidades se recita el Salmo 104 en Rosh Jódesh y en los Shabatot de invierno, por su versículo 19, «Hizo la luna para los tiempos señalados», y por el ciclo de renovación que describe el versículo 30.

Cuándo se dice: En Rosh Jódesh y en los Shabatot de invierno en muchas comunidades

1
בָּרֲכִי נַפְשִׁי אֶת־יְהוָה יְהוָה אֱלֹהַי גָּדַלְתָּ מְּאֹד הוֹד וְהָדָר לָבָשְׁתָּ׃
Barjí nafshí et Adonai. Adonai Elohai gadalta meod, hod vehadar lavashta.
Bendice, alma mía, a Hashem. Hashem, Di-s mío, te has engrandecido mucho; de esplendor y majestad te has vestido.
2
עֹטֶה־אוֹר כַּשַּׂלְמָה נוֹטֶה שָׁמַיִם כַּיְרִיעָה׃
Oté or kasalmá, noté shamáyim kayeriá.
Se envuelve de luz como con un manto, extiende los cielos como una cortina.
3
הַמְקָרֶה בַמַּיִם עֲלִיּוֹתָיו הַשָּׂם־עָבִים רְכוּבוֹ הַמְהַלֵּךְ עַל־כַּנְפֵי־רוּחַ׃
Hamekaré vamáyim aliyotav, hasam avim rejuvó, hamehalej al kanfé rúaj.
El que techa con aguas sus altas moradas, el que pone las nubes por carroza suya, el que anda sobre las alas del viento.
4
עֹשֶׂה מַלְאָכָיו רוּחוֹת מְשָׁרְתָיו אֵשׁ לֹהֵט׃
Osé malajav rujot, mesharetav esh lohet.
Hace de sus mensajeros vientos, y de sus servidores fuego llameante.
5
יָסַד־אֶרֶץ עַל־מְכוֹנֶיהָ בַּל־תִּמּוֹט עוֹלָם וָעֶד׃
Yásad éretz al mejonéha, bal timot olam vaed.
Fundó la tierra sobre sus bases; no vacilará por siempre jamás.
6
תְּהוֹם כַּלְּבוּשׁ כִּסִּיתוֹ עַל־הָרִים יַעַמְדוּ־מָיִם׃
Tehom kalvush kisitó, al harim yaamdu máyim.
Con el abismo como vestidura la cubriste; sobre los montes se detenían las aguas.
7
מִן־גַּעֲרָתְךָ יְנוּסוּן מִן־קוֹל רַעַמְךָ יֵחָפֵזוּן׃
Min gaaratjá yenusun, min kol raamjá yejafezun.
Ante tu reprensión huyeron; ante la voz de tu trueno se apresuraron.
8
יַעֲלוּ הָרִים יֵרְדוּ בְקָעוֹת אֶל־מְקוֹם זֶה יָסַדְתָּ לָהֶם׃
Yaalú harim yerdú vekaot, el mekom ze yasadta lahem.
Subieron los montes, bajaron los valles, al lugar que tú fundaste para ellos.
9
גְּבוּל־שַׂמְתָּ בַּל־יַעֲבֹרוּן בַּל־יְשׁוּבוּן לְכַסּוֹת הָאָרֶץ׃
Guevul samta bal yaavorun, bal yeshuvun lejasot haáretz.
Un límite pusiste que no traspasarán; no volverán a cubrir la tierra.
10
הַמְשַׁלֵּחַ מַעְיָנִים בַּנְּחָלִים בֵּין הָרִים יְהַלֵּכוּן׃
Hameshaléaj mayanim banejalim, ben harim yehalejun.
El que envía manantiales a los arroyos; entre los montes corren.
11
יַשְׁקוּ כָּל־חַיְתוֹ שָׂדָי יִשְׁבְּרוּ פְרָאִים צְמָאָם׃
Yashkú kol jaytó sadai, yishberú fraim tzemaam.
Dan de beber a todos los animales del campo; los asnos salvajes calman su sed.
12
עֲלֵיהֶם עוֹף־הַשָּׁמַיִם יִשְׁכּוֹן מִבֵּין עֳפָאיִם יִתְּנוּ־קוֹל׃
Alehem of hashamáyim yishkón, mibén ofáim yitenú kol.
Junto a ellos habitan las aves del cielo; de entre el follaje dan su voz.
13
מַשְׁקֶה הָרִים מֵעֲלִיּוֹתָיו מִפְּרִי מַעֲשֶׂיךָ תִּשְׂבַּע הָאָרֶץ׃
Mashké harim mealiyotav, miperí maaséja tisbá haáretz.
Riega los montes desde sus altas moradas; del fruto de tus obras se sacia la tierra.
14
מַצְמִיחַ חָצִיר לַבְּהֵמָה וְעֵשֶׂב לַעֲבֹדַת הָאָדָם לְהוֹצִיא לֶחֶם מִן־הָאָרֶץ׃
Matzmíaj jatzir labehemá, veésev laavodat haadam, lehotzí léjem min haáretz.
Hace crecer hierba para el ganado, y plantas para el trabajo del hombre, para sacar pan de la tierra;
15
וְיַיִן יְשַׂמַּח לְבַב־אֱנוֹשׁ לְהַצְהִיל פָּנִים מִשָּׁמֶן וְלֶחֶם לְבַב־אֱנוֹשׁ יִסְעָד׃
Veyáyin yesamaj levav enosh, lehatzhil panim mishámen, veléjem levav enosh yisad.
y vino que alegra el corazón del hombre, para hacer brillar el rostro más que el aceite, y pan que sustenta el corazón del hombre.
16
יִשְׂבְּעוּ עֲצֵי יְהוָה אַרְזֵי לְבָנוֹן אֲשֶׁר נָטָע׃
Yisbeú atzé Adonai, arzé Levanón asher natá.
Se sacian los árboles de Hashem, los cedros del Levanón que él plantó,
17
אֲשֶׁר־שָׁם צִפֳּרִים יְקַנֵּנוּ חֲסִידָה בְּרוֹשִׁים בֵּיתָהּ׃
Asher sham tziporim yekanénu, jasidá beroshim betá.
donde los pájaros anidan; la cigüeña tiene su casa en los cipreses.
18
הָרִים הַגְּבֹהִים לַיְּעֵלִים סְלָעִים מַחְסֶה לַשְׁפַנִּים׃
Harim haguevohim layeelim, selaim majsé lashfanim.
Los montes altos son para las cabras monteses; las peñas, refugio para los damanes.
19
עָשָׂה יָרֵחַ לְמוֹעֲדִים שֶׁמֶשׁ יָדַע מְבוֹאוֹ׃
Asá yaréaj lemoadim, shémesh yadá mevoó.
Hizo la luna para los tiempos señalados; el sol conoce su ocaso.
20
תָּשֶׁת־חֹשֶׁךְ וִיהִי לָיְלָה בּוֹ־תִרְמֹשׂ כָּל־חַיְתוֹ־יָעַר׃
Táshet jóshej vihi láila, bo tirmós kol jaytó yáar.
Pones oscuridad y se hace noche; en ella se mueven todos los animales del bosque.
21
הַכְּפִירִים שֹׁאֲגִים לַטָּרֶף וּלְבַקֵּשׁ מֵאֵל אָכְלָם׃
Hakefirim shoaguim latáref, ulevakesh meEl ojlam.
Los leoncillos rugen por la presa y piden a Di-s su alimento.
22
תִּזְרַח הַשֶּׁמֶשׁ יֵאָסֵפוּן וְאֶל־מְעוֹנֹתָם יִרְבָּצוּן׃
Tizraj hashémesh yeasefun, veel meonotam yirbatzun.
Sale el sol y se recogen, y en sus guaridas se echan.
23
יֵצֵא אָדָם לְפָעֳלוֹ וְלַעֲבֹדָתוֹ עֲדֵי־עָרֶב׃
Yetzé adam lefaoló, velaavodató adé árev.
Sale el hombre a su labor y a su trabajo hasta la tarde.
24
מָה־רַבּוּ מַעֲשֶׂיךָ יְהוָה כֻּלָּם בְּחָכְמָה עָשִׂיתָ מָלְאָה הָאָרֶץ קִנְיָנֶךָ׃
Ma rabú maaséja Adonai, kulam bejojmá asita, malá haáretz kinyanéja.
¡Cuán numerosas son tus obras, Hashem! Todas las hiciste con sabiduría; llena está la tierra de tus posesiones.
25
זֶה הַיָּם גָּדוֹל וּרְחַב יָדָיִם שָׁם־רֶמֶשׂ וְאֵין מִסְפָּר חַיּוֹת קְטַנּוֹת עִם־גְּדֹלוֹת׃
Ze hayam gadol urjav yadáyim, sham rémes veén mispar, jayot ketanot im guedolot.
He aquí el mar, grande y de anchos extremos; allí hay seres que se arrastran sin número, animales pequeños junto con grandes.
26
שָׁם אֳנִיּוֹת יְהַלֵּכוּן לִוְיָתָן זֶה־יָצַרְתָּ לְשַׂחֶק־בּוֹ׃
Sham oniyot yehalejun, Livyatán ze yatzarta lesájek bo.
Allí andan las naves; el Livyatán que formaste para jugar con él.
27
כֻּלָּם אֵלֶיךָ יְשַׂבֵּרוּן לָתֵת אָכְלָם בְּעִתּוֹ׃
Kulam eléja yesaberun, latet ojlam beitó.
Todos ellos esperan de ti que les des su alimento a su tiempo.
28
תִּתֵּן לָהֶם יִלְקֹטוּן תִּפְתַּח יָדְךָ יִשְׂבְּעוּן טוֹב׃
Titen lahem yilkotun, tiftaj yadejá yisbeún tov.
Se lo das y lo recogen; abres tu mano y se sacian de bien.
29
תַּסְתִּיר פָּנֶיךָ יִבָּהֵלוּן תֹּסֵף רוּחָם יִגְוָעוּן וְאֶל־עֲפָרָם יְשׁוּבוּן׃
Tastir panéja yibahelun, tosef rujam yigvaun, veel afaram yeshuvun.
Ocultas tu rostro y se turban; les quitas el aliento y expiran, y a su polvo vuelven.
30
תְּשַׁלַּח רוּחֲךָ יִבָּרֵאוּן וּתְחַדֵּשׁ פְּנֵי אֲדָמָה׃
Teshalaj rujajá yibareun, utejadesh pené adamá.
Envías tu espíritu y son creados, y renuevas la faz de la tierra.
31
יְהִי כְבוֹד יְהוָה לְעוֹלָם יִשְׂמַח יְהוָה בְּמַעֲשָׂיו׃
Yehí jevod Adonai leolam, yismaj Adonai bemaasav.
Sea la gloria de Hashem para siempre; alégrese Hashem en sus obras.
32
הַמַּבִּיט לָאָרֶץ וַתִּרְעָד יִגַּע בֶּהָרִים וְיֶעֱשָׁנוּ׃
Hamabit laáretz vatirad, yigá beharim veyeeshánu.
El que mira a la tierra y ella tiembla; toca los montes y humean.
33
אָשִׁירָה לַיהוָה בְּחַיָּי אֲזַמְּרָה לֵאלֹהַי בְּעוֹדִי׃
Ashíra lAdonai bejayai, azamerá lElohai beodí.
Cantaré a Hashem mientras viva; entonaré salmos a mi Di-s mientras exista.
34
יֶעֱרַב עָלָיו שִׂיחִי אָנֹכִי אֶשְׂמַח בַּיהוָה׃
Yeérav alav sijí, anojí esmaj bAdonai.
Séale grato mi meditar; yo me alegraré en Hashem.
35
יִתַּמּוּ חַטָּאִים מִן־הָאָרֶץ וּרְשָׁעִים עוֹד אֵינָם בָּרֲכִי נַפְשִׁי אֶת־יְהוָה הַלְלוּ־יָהּ׃
Yitámu jataim min haáretz, ureshaim od enam, barjí nafshí et Adonai, Haleluyah.
Desaparezcan los pecadores de la tierra, y los malvados ya no existan. Bendice, alma mía, a Hashem. Halelu-Kah.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se dice el Salmo 104?
El Salmo 104 se recita en Rosh Jódesh y, en muchas comunidades, en los Shabatot de invierno, junto con los Shir HaMaalot. Su vínculo con Rosh Jódesh proviene del versículo 19, «Hizo la luna para los tiempos señalados», que es la base del calendario judío, y del versículo 30, que habla de renovar la faz de la tierra.
¿De qué trata el Salmo 104?
El Salmo 104 describe toda la creación como obra continua de Hashem, siguiendo aproximadamente el orden de los días de Bereshit: la luz, los cielos, las aguas, la tierra seca, las plantas, las luminarias, los animales y el hombre. A diferencia del relato de Bereshit, el salmo habla en presente, porque su tema no es cómo se creó el mundo sino cómo se sostiene en cada momento. Los versículos 27 a 30 lo hacen explícito: todas las criaturas esperan su alimento, y si Hashem oculta su rostro, expiran.
¿Qué es el Livyatán del Salmo 104?
El Livyatán, mencionado en el versículo 26, es la gran criatura marina que según el salmo fue formada para jugar en el mar. En el contexto del capítulo funciona como el ejemplo extremo de la abundancia del mundo: incluso lo más vasto e incontrolable del océano forma parte del orden creado. El salmo no lo presenta como una amenaza sino como una obra más de las que llenan la tierra.
¿Por qué el Salmo 104 termina pidiendo que desaparezcan los pecadores?
El versículo final pide que los pecadores desaparezcan de la tierra porque el salmo entero describe un mundo perfectamente ordenado, donde cada criatura tiene su lugar, su tiempo y su alimento. Lo único que desentona en ese cuadro es la maldad humana. Por eso el pedido no es de venganza sino de que se complete la armonía que el resto del capítulo ha venido describiendo, y de inmediato el salmo vuelve a la frase con la que empezó.