¿Qué significa “dependen del mazal y no del mérito”?
Lo que dijeron nuestros sabios de bendita memoria: “hijos, vida y sustento no dependen del mérito sino del mazal”, no debe entenderse como que el asunto dependa del mazal y de las leyes del orden natural y que la tefilá no sirva para ellos, pues ya encontramos que los tres llegaron por el mérito de la tefilá.
Más bien, esta sentencia viene a hacernos saber cuán grande es la fuerza de la tefilá, porque todo lo que fue decretado en la configuración de los astros —es decir, lo que fue decretado por el mazal de la persona— el Santo Bendito Es puede anularlo. Y también los sabios de la astronomía lo admiten, con el argumento de que el Santo Bendito Es es el principio general y la configuración de los astros es el detalle, y el principio general es mayor que el detalle y puede anular su fuerza.
¿Por qué otras cosas se logran sin tefilá?
En todo aquello que fue decretado sobre los sucesos de la persona por la fuerza de la configuración astral, la persona puede anularlo por su mérito sin tefilá y sin clamor alguno; basta con que se preocupe y sufra en su corazón por ello, como está escrito (Tehilim 145): “la voluntad de los que le temen, Él hará”, es decir: con la sola voluntad, incluso sin que ore por ello, el Santo Bendito Es cumple toda su voluntad sin que se lo pida.
¿Por qué hijos, vida y sustento exigen mucha oración?
Pero en estos tres asuntos —descendencia, vida y sustento— hace falta tefilá, porque los tres dependen del mazal, y la tefilá actúa sobre el cambio del mazal. Y así encontramos que los tres fueron otorgados por la fuerza de la tefilá, que actúa sobre el mazal:
Hijos le fueron dados a Rajel, como está dicho (Bereshit 30): “Y escuchó Di-s a ella, y abrió su matriz”.
Vida, a Jizkiahu, como está dicho (Yeshayahu 38): “Escuché tu oración, he aquí que agrego a tus días quince años”.
Y sustento, a Eliahu y a Elishá, pues encontramos que se les multiplicaron los alimentos y se salvaron del hambre.
Resulta, pues, que esta sentencia de nuestros sabios es una observación y una explicación sobre la fuerza de la tefilá, para hacernos saber que estos tres dependen del mazal, y que por eso se necesita abundante oración en ellos, a fin de anular el mazal con la fuerza de la tefilá, tal como fue anulado en los tres casos por medio de la oración.
(Kad HaKemaj de Rabenu Bejaye, entrada “Parnasá”)