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Salmo 128

Dichoso el que teme a Hashem

תהילים 128

El Salmo 128 (Tehilim 128) pertenece a los quince Cánticos de las Ascensiones, la serie que va del Salmo 120 al 134, y describe la bendición en su forma más doméstica. No habla de victorias ni de reyes, sino de comer del trabajo de las propias manos, de la esposa, de los hijos alrededor de la mesa y de llegar a ver nietos.

Las imágenes están tomadas de la agricultura de la tierra de Yisrael: la vid fructífera y los plantones de olivo, dos cultivos que exigen años de paciencia antes de dar fruto y que después producen durante generaciones. Es una descripción de la bendición que crece despacio.

Por su contenido, este capítulo se asocia con las bodas y con la bendición del hogar, y en muchas comunidades se canta en ese contexto. Su versículo 5 amplía el marco: la bendición personal viene desde Tzión y va unida al bien de Yerushaláim, y el capítulo cierra, igual que el Salmo 125, con las palabras «paz sobre Yisrael».

Cuándo se dice: En las bodas y como bendición del hogar

1
שִׁיר הַמַּעֲלוֹת אַשְׁרֵי כָּל־יְרֵא יְהוָה הַהֹלֵךְ בִּדְרָכָיו׃
Shir hamaalot. Ashré kol yeré Adonai, haholej bidrajav.
Cántico de las ascensiones. Dichoso todo el que teme a Hashem, el que anda en sus caminos.
2
יְגִיעַ כַּפֶּיךָ כִּי תֹאכֵל אַשְׁרֶיךָ וְטוֹב לָךְ׃
Yeguía kapéja ki tojel, ashréja vetov laj.
Del trabajo de tus manos comerás; dichoso tú, y te irá bien.
3
אֶשְׁתְּךָ כְּגֶפֶן פֹּרִיָּה בְּיַרְכְּתֵי בֵיתֶךָ בָּנֶיךָ כִּשְׁתִלֵי זֵיתִים סָבִיב לְשֻׁלְחָנֶךָ׃
Eshtejá keguéfen poriá beyarketé veitéja, banéja kishtilé zetim saviv leshuljanéja.
Tu esposa será como vid fructífera en el interior de tu casa; tus hijos, como plantones de olivo alrededor de tu mesa.
4
הִנֵּה כִי־כֵן יְבֹרַךְ גָּבֶר יְרֵא יְהוָה׃
Hiné ji jen yevóraj gáver yeré Adonai.
He aquí, así será bendecido el hombre que teme a Hashem.
5
יְבָרֶכְךָ יְהוָה מִצִּיּוֹן וּרְאֵה בְּטוּב יְרוּשָׁלִָם כֹּל יְמֵי חַיֶּיךָ׃
Yevarejejá Adonai miTzión, uré betuv Yerushaláim kol yemé jayéja.
Te bendecirá Hashem desde Tzión, y verás el bien de Yerushaláim todos los días de tu vida.
6
וּרְאֵה־בָנִים לְבָנֶיךָ שָׁלוֹם עַל־יִשְׂרָאֵל׃
Uré vanim levanéja, shalom al Yisrael.
Y verás hijos de tus hijos. Paz sobre Yisrael.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata el Salmo 128?
El Salmo 128 describe la bendición de una vida cotidiana bien vivida: comer del propio trabajo, tener una casa en paz, ver crecer a los hijos y llegar a conocer a los nietos. No habla de riqueza ni de poder, sino de continuidad y de tranquilidad. Empieza y termina uniendo esa bendición doméstica con algo más amplio: viene desde Tzión y va acompañada del bien de Yerushaláim y de la paz sobre Yisrael.
¿Por qué el Salmo 128 se dice en las bodas?
Porque es el capítulo de Tehilim que describe con más detalle la bendición de un hogar: la esposa comparada con una vid fructífera, los hijos como plantones de olivo alrededor de la mesa y la promesa de ver nietos. Por ese contenido se asocia con las bodas y con la bendición de la casa, y en muchas comunidades se canta en esos momentos.
¿Por qué el Salmo 128 compara a los hijos con plantones de olivo?
El olivo tarda años en dar fruto y después sigue produciendo durante generaciones, incluso siglos. La comparación indica que los hijos son una bendición que no se mide en lo inmediato sino en el largo plazo, y que requiere paciencia y cuidado sostenido. La vid del mismo versículo funciona igual: ambos cultivos son los de quien se establece en un lugar para quedarse.