Salmo 59
Fortaleza mía y refugio
תהילים 59
El Salmo 59 se sitúa en la noche en que Shaul mandó vigilar la casa de David para matarlo al amanecer, episodio relatado en el libro de Shmuel. Los perseguidores aparecen retratados como perros que rondan la ciudad al atardecer, gruñendo y buscando qué devorar; la imagen se repite dos veces, como el ir y venir del acecho.
Frente a esa noche, el salmo termina en la mañana: «por la mañana entonaré tu jésed». El contraste entre los que merodean de noche y el que canta al amanecer es la estructura entera del poema.
1
לַמְנַצֵּחַ אַל־תַּשְׁחֵת לְדָוִד מִכְתָּם בִּשְׁלֹחַ שָׁאוּל וַיִּשְׁמְרוּ אֶת־הַבַּיִת לַהֲמִיתוֹ׃
Lamnatzeaj al tashjet leDavid mijtam, bishlóaj Shaul vayishmerú et habáyit lahamitó.
Al director del canto, no destruyas, de David, un mijtam, cuando Shaul envió hombres y vigilaron la casa para matarlo.
2
הַצִּילֵנִי מֵאֹיְבַי אֱלֹהָי מִּמִתְקוֹמְמַי תְּשַׂגְּבֵנִי׃
Hatzileni meoyevai Elohai, mimitkomemai tesaguevéni.
Líbrame de mis enemigos, Di-s mío; de los que se levantan contra mí protégeme en lo alto.
3
הַצִּילֵנִי מִפֹּעֲלֵי אָוֶן וּמֵאַנְשֵׁי דָמִים הוֹשִׁיעֵנִי׃
Hatzileni mipoalei aven, umeanshéi damim hoshiéni.
Líbrame de los que obran iniquidad, y de los hombres de sangre sálvame.
4
כִּי הִנֵּה אָרְבוּ לְנַפְשִׁי יָגוּרוּ עָלַי עַזִים לֹא־פִשְׁעִי וְלֹא־חַטָּאתִי יְהוָה׃
Ki hiné arvu lenafshí, yaguru alai azim, lo fish'í velo jatatí Adonai.
Porque he aquí, acechan mi alma; se juntan contra mí los violentos, sin que haya en mí transgresión ni pecado, Hashem.
5
בְּלִי־עָוֺן יְרוּצוּן וְיִכּוֹנָנוּ עוּרָה לִקְרָאתִי וּרְאֵה׃
Bli avón yerutzún veyikonanu, ura likratí ur'é.
Sin que haya culpa en mí corren y se preparan; despierta a mi encuentro y mira.
6
וְאַתָּה יְהוָה־אֱלֹהִים צְבָאוֹת אֱלֹהֵי יִשְׂרָאֵל הָקִיצָה לִפְקֹד כָּל־הַגּוֹיִם אַל־תָּחֹן כָּל־בֹּגְדֵי אָוֶן סֶלָה׃
Veatá Adonai Elohim Tzevaot Elohei Yisrael, hakitza lifkod kol hagoyim, al tajón kol bogdéi aven. Selá.
Y tú, Hashem, Di-s Tzevaot, Di-s de Yisrael, despierta para castigar a todas las naciones; no tengas piedad de ninguno de los que traicionan con iniquidad. Selá.
7
יָשׁוּבוּ לָעֶרֶב יֶהֱמוּ כַכָּלֶב וִיסוֹבְבוּ עִיר׃
Yashuvu laérev yehemú jakálev, visovevu ir.
Vuelven al atardecer, gruñen como perros y rondan la ciudad.
8
הִנֵּה יַבִּיעוּן בְּפִיהֶם חֲרָבוֹת בְּשִׂפְתוֹתֵיהֶם כִּי־מִי שֹׁמֵעַ׃
Hiné yabiún befihem, jaravot besiftotehem, ki mi shoméa.
He aquí, vomitan con su boca; espadas hay en sus labios, porque piensan: ¿quién oye?
9
וְאַתָּה יְהוָה תִּשְׂחַק־לָמוֹ תִּלְעַג לְכָל־גּוֹיִם׃
Veatá Adonai tisjak lamo, til'ag lejol goyim.
Pero tú, Hashem, te reirás de ellos; te burlarás de todas las naciones.
10
עֻזּוֹ אֵלֶיךָ אֶשְׁמֹרָה כִּי־אֱלֹהִים מִשְׂגַּבִּי׃
Uzó eleja eshmora, ki Elohim misgabí.
Ante su fuerza, a ti aguardaré, porque Di-s es mi alto refugio.
11
אֱלֹהֵי חַסְדִּי יְקַדְּמֵנִי אֱלֹהִים יַרְאֵנִי בְשֹׁרְרָי׃
Elohei jasdí yekademéni, Elohim yar'éni veshorerai.
El Di-s de mi jésed saldrá a mi encuentro; Di-s me hará ver la caída de los que me acechan.
12
אַל־תַּהַרְגֵם פֶּן־יִשְׁכְּחוּ עַמִּי הֲנִיעֵמוֹ בְחֵילְךָ וְהוֹרִידֵמוֹ מָגִנֵּנוּ אֲדֹנָי׃
Al taharguem pen yishkejú amí, haniemo vejeiljá vehoridemo maguinénu Adonai.
No los mates, para que mi pueblo no olvide; hazlos vagar con tu poder y humíllalos, escudo nuestro, Señor.
13
חַטַּאת־פִּימוֹ דְּבַר־שְׂפָתֵימוֹ וְיִלָּכְדוּ בִגְאוֹנָם וּמֵאָלָה וּמִכַּחַשׁ יְסַפֵּרוּ׃
Jatat pimo devar sefatemo, veyilajedú vig'onam, umealá umikájash yesapéru.
Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, que queden atrapados en su soberbia, por la maldición y la mentira que profieren.
14
כַּלֵּה בְחֵמָה כַּלֵּה וְאֵינֵמוֹ וְיֵדְעוּ כִּי־אֱלֹהִים מֹשֵׁל בְּיַעֲקֹב לְאַפְסֵי הָאָרֶץ סֶלָה׃
Kalé vejemá kalé veeinemo, veyedú ki Elohim moshel beYaakov leafséi haáretz. Selá.
Acábalos con furia, acábalos y que no queden; y sabrán que Di-s gobierna en Yaakov hasta los confines de la tierra. Selá.
15
וְיָשׁוּבוּ לָעֶרֶב יֶהֱמוּ כַכָּלֶב וִיסוֹבְבוּ עִיר׃
Veyashuvu laérev yehemú jakálev, visovevu ir.
Y vuelven al atardecer, gruñen como perros y rondan la ciudad.
16
הֵמָּה יְנִיעוּן לֶאֱכֹל אִם־לֹא יִשְׂבְּעוּ וַיָּלִינוּ׃
Hema yeniún leejol, im lo yisbeú vayalinu.
Andan errantes buscando comida; si no se sacian, pasan la noche gimiendo.
17
וַאֲנִי אָשִׁיר עֻזֶּךָ וַאֲרַנֵּן לַבֹּקֶר חַסְדֶּךָ כִּי־הָיִיתָ מִשְׂגָּב לִי וּמָנוֹס בְּיוֹם צַר־לִי׃
Vaaní ashir uzeja, vaaranén labóker jasdeja, ki hayita misgav li umanós beyom tzar li.
Pero yo cantaré tu fuerza, y por la mañana entonaré tu jésed; porque fuiste para mí alto refugio y amparo en el día de mi angustia.
18
עֻזִּי אֵלֶיךָ אֲזַמֵּרָה כִּי־אֱלֹהִים מִשְׂגַּבִּי אֱלֹהֵי חַסְדִּי׃
Uzí eleja azamera, ki Elohim misgabí, Elohei jasdí.
Fortaleza mía, a ti cantaré alabanzas, porque Di-s es mi alto refugio, el Di-s de mi jésed.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el contexto histórico del Salmo 59?
El encabezado lo sitúa en la noche en que el rey Shaul envió hombres a vigilar la casa de David para matarlo al amanecer. El episodio se narra en el libro de Shmuel, donde Mijal, esposa de David, lo ayuda a escapar por una ventana. El salmo describe a esos vigilantes como perros que rondan la ciudad al caer la noche.
¿Por qué el Salmo 59 pide que los enemigos no sean muertos?
El versículo 12 pide expresamente «no los mates, para que mi pueblo no olvide». La idea es que unos enemigos derrotados y errantes son una lección permanente, mientras que unos enemigos desaparecidos se olvidan pronto. El salmo prefiere la memoria del pueblo al desquite inmediato.
¿Qué significa la imagen de los perros que rondan la ciudad?
Describe a los perseguidores como animales que salen al atardecer, gruñen y merodean buscando qué devorar, sin saciarse nunca. La imagen se repite en los versículos 7 y 15, marcando que el acecho vuelve una y otra vez. El salmo la contrasta con el canto del que reza «por la mañana», al terminar la noche.